Echar a mi ex de la casa después de firmar el divorcio

Echar a mi ex de la casa después de firmar el divorcio:

Hemos encabezado el presente texto con la literalidad con la que nos suelen transmitir nuestros usuarios y clientes esta pregunta, a pesar de lo cual, siempre será mejor hablar de plazo para el abandono del uso y disfrute del cónyuge que en el convenio regulador del divorcio no se le haya atribuido el derecho de uso y disfrute del inmueble.

En el cauce de los divorcios de mutuo acuerdo parte del acuerdo es precisamente cuando se aplica cada una de las disposiciones contenidas en el convenio regulador. Existe una diferencia importante en el caso de los divorcios ante Notario y Juzgado al respecto. En el caso del proceso Notarial, en cuanto se obtiene el acta de divorcio (puede ser el mismo día de la firma) se pude iniciar un procedimiento de ejecución judicial para el caso de que nuestro ex no acepte marcharse de la vivienda voluntariamente; en cambio, en el caso de procesos judiciales, normalmente se debe de esperar a la notificación de la sentencia (normalmente una semana o quince días) y expedición del testimonio de sentencia, conforme el criterio de la mayoría de los Juzgados, pasados 20 días desde la fecha de su notificación. Todo ello, para el caso de que contradictoriamente, se haya formado un acuerdo que no se quiera cumplir de manera amistosa.

Lo mas importante es ser razonables y justos, y dependiendo de las necesidades del caso concreto, pues habrá casos en los que de hecho ambos esposos ya residan en domicilios distintos y la atribución del uso sólo sea confirmación de la situación real; y existirán otros casos en los que se deba de dar un periodo adecuado para que el cónyuge al que no se le atribuya el uso, encuentre otro lugar al que marcharse y tenga tiempo para recoger sus enseres personales (ropa, ordenador, libros, bicicleta, objetos personales.. etc).

Tener que echar a un ex de la casa en la que se ha compartido en proyecto común de amor con el que ahora es un ex, es un fracaso para ambos, pues si han sido capaces de llegar a un entendimiento, deberán de seguir haciendo el esfuerzo. A veces clientes nos indican frases como «le voy a exigir», «no voy a consentir»… etc, no se debe de ser egoístas con independencia de las circunstancias que existan detrás de la ruptura, y el último, ultimísimo recurso, es echarle a la fuerza.

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